Cómo cambiarme a una alimentación saludable

Publicado por Roe en

Alimentación saludable

Creo que lo que a uno le preocupa cuando escucha las palabras alimentación saludable al unísono, es que te suena a que vas a pasar hambre, que ya no vas a disfrutar de esa pizza un viernes por la noche, que vas a tener que restringirte de todo, hasta de salir con tus amigos por no pecar y así cumplir con tu régimen alimenticio.

Yo sé que asusta cuando te dicen que debes cambiar tu alimentación por una más saludable, si lo que deseas es mejorar tu calidad de vida. Peor si eres tu quién se se vuelve consciente del tema. Para ti es como si tuvieras que renunciar a un mundo conocido, donde te sientes segura, por algo totalmente nuevo e incierto en donde no sabes qué esperar.

Salir de tu zona de confort para cambiar algo que te promete una mejor calidad de vida, es una decisión de mucho valor que te abre las puertas a una mejor versión de ti misma.

Imagínate sintiéndote con energía para hacer tus actividades del día, sin la ansiedad que te producen las dietas, satisfecha de tu comida, en total control de poder decidir cuánto, cómo y qué debes comer.

Imagina la tranquilidad que sentirías al poder disfrutar de tus platos favoritos sin tener que sentir culpa por ello. Ya no tendrías que encerrarte en tu habitación para comer sola y evitar sentir miradas culposas.

Lo mejor de todo esto, es que ¡tú puedes hacerlo!.

Alimentación sana

Ya puedes dejar de torturarte con la idea de alimentación saludable que ronda en tu cabeza, porque hoy vamos a descubrir que alimentarse de manera sana, es más que cambiarte a comer lechuga y pasar hambre.

Cuando yo inicié con mi proceso fitness, me dije a mi misma «quiero hacer ésto sin tener que dejar de comer lo que me gusta«. Y así lo hice.

No quise soltar la idea, y me convencí de que sólo haciendo ejercicios podría perder algo de peso, estar más saludable y activa para cumplir con mi vida rutinaria.

Con el pasar del tiempo descubrí que mejorando mi alimentación, los cambios se hacen más notorios.

Fue cuando me vi estancada, sin avanzar por más ejercicios que hiciera, que tuve la necesidad de averiguar si había una forma de alimentarme mejor con el fin de que me permitiera alcanzar ciertos resultados, y cambiar mi composición corporal, sin tener que prohibirme ningún alimento.

¡Y efectivamente, sí que la hay!

Me encontré con la dieta flexible en un perfil de instagram que sigo, y el flechazo fue de inmediato.

Claro que no te vengo a promover que sigas cierto tipo de dieta. Lo que sí quiero es que aprendas todo lo que puedas y le saques provecho a ésta información para que apliques en tu vida lo que mejor te conviene.


Cambiar la alimentación por una más saludable es un proceso que cada persona debería llevar a su propio ritmo, tomando en cuenta las necesidades personales de cada uno para así, poder cuantificar qué sirve y qué no.

Somos seres humanos distintos los unos de los otros, con requerimientos, necesidades, y personalidades diferentes. Lo que significa que, es imposible que la misma dieta que le funcionó a Fulanita, también me funcione a mí, ni mucho menos me hará sentir igual, o me dará exactamente los mismos resultados.


Ahora, ¿Te has preguntado de dónde nace ese deseo por llevar una alimentación saludable?

Pienso que unos buscamos alimentarnos saludable para perder peso porque no nos sentimos a gusto con el cuerpo que tenemos. Esos kilos de más nos pesan sin duda alguna.

Otros queremos mejorar nuestra salud y calidad de vida para poder llegar a a viejitos, jugar con los nietos, y poder disfrutar de la vida en familia.

Y algunos solo queremos un poco de todo. Salud, bienestar, autoaceptación, confianza, seguridad, y un mejor cuerpo 😁 ¿por qué no?

Si, cambiar tu forma de alimentarte puede traerte grandes cambios a tu vida, no sólo a tu cuerpo físico, sino a todo lo que representas.

Quién eres, cómo te sientes, las cosas que haces, todo eso cambia cuando empezamos a cambiar ciertos hábitos por salud. Una cosa te lleva a la otra, y cuando menos te des cuenta, eres otra persona. Un ser humano más saludable que antes, alguien que tiene una buena relación con la comida, y que se siente a gusto realizando ejercicios por salud.

Entonces ¿Qué significa en realidad llevar una alimentación saludable?

Primero que nada, alimentarse saludable va más allá que sólo cambiar lo que pones en tu plato.

A lo largo de éste tiempo he aprendido que una alimentación saludable engloba un conjunto de hábitos que llevamos a cabo diariamente, a los cuales debemos prestar atención, si lo que buscamos es cambiar nuestra forma de comer sin tener que pasarlo mal, y así poder hacer de éste proceso algo que dure en el tiempo con resultados reales y sostenibles, sin que tenga que ser un suplicio.


Hábitos que me ayudan a llevar una alimentación saludable.

Considero que una alimentación saludable no empieza cuando degustas el primer bocado, sino cuando comienzas a llevar un registro de lo que comes-.

Te voy a compartir varios puntos que puedes ir aplicando poco a poco para ir cambiando tu forma de comer, sin tener que someterte a cambios radicales.

OJO: Si eres una persona que padece alguna enfermedad crónica, o presentas alguna patología que pone en riesgo tu vida, te aconsejo seguir netamente las recomendaciones de tu médico.

Ahora si, a lo que vinimos..

8 Hábitos para llevar una alimentación saludable

1) Control del tiempo

Comer saludable

¿Cuánto tiempo te tomas para comer?

He visto personas comer en menos de 5 minutos :=0

Se engullen la comida metiéndose una cucharada tras otra, como si el comer se tratara de una carrera. Y digo cucharada porque yo crecí comiendo con cuchara, y en la actualidad lo sigo haciendo, es cómodo😄 (salvo que la ocasión no lo amerite)

¿En qué momento éstas personas se dan la oportunidad de saborear cada bocado de comida que llevan a su boca?

Y es lógico que, al comer tan rápido, no logren sentirse satisfechos. Por lo que acto seguido, terminan sirviéndose una porción extra de comida. 🙁

Yo tenía esa costumbre. Solía comer muy rápido para después servirme más porque sentía que mi hambre no había sido saciada.

Muchos desconocemos que el tiempo promedio para que una persona se alimente y aproveche todo el acto de comer, oscila entre los 20 y 30 minutos. Es un tiempo bastante prudente para masticar bien y ayudar a formar el bolo alimenticio.

Al principio va a costar, pero no es algo imposible de hacer. Date la oportunidad de intentarlo y verás que si puedes lograrlo.

Tómate tu tiempo, date una pausa entre bocado y bocado y verás que no es tan difícil, es cuestión de acostumbrarse nada más.

Otro hábito que se puede mejorar, es la cantidad de alimento que llevas a tu boca.

¿Llenas la cuchara de comida hasta rebosar? Porque esto también provoca que comamos más rápido.

Una forma de ayudarse en ésta situación es usando cubiertos más pequeños. Si te gusta comer con cuchara (como yo 😂) cámbiate a una cuchara más pequeña, o simplemente usa los cubiertos, así se será más difícil que te lleves porciones enormes a la boca.

1.1 Mastica bien tus alimentos

Cuando masticamos bien nuestros alimentos, el centro de saciedad del cuerpo se activa, nos sentimos llenos, sentimos menos hambre y por ende, comemos menos.

El que no mastiquemos bien los alimentos dificulta el proceso de pérdida de grasa (ojo para quienes tienen éste objetivo en mente👁️‍🗨️), y también entorpece la absorción de nutrientes.

Lo ideal sería que se mastique entre 10 y 40 veces dependiendo del alimento que se está consumiendo.

Regálate 20 minutos para comer, saborea la comida y disfrútala, no es una carrera.

2) Cuida las porciones

¿Cómo luce tu plato?

Alimentación sana

Yo solía comer como camionera 🤣 No medía mis porciones, y me servía unos cerros gigantes de comida.

A pesar de que eran alimentos sanos y nutritivos como el arroz, la papa, o el plátano, el consumo excesivo de éstos se vieron representados significativamente en mi peso y composición corporal con el pasar del tiempo.

Todo en exceso es malo, hasta el agua.

Es importante controlar las porciones que sirves en tu plato, ¿Por qué?. Porque todos los alimentos existentes representan una cantidad de calorías.

Unos alimentos poseen más o menos calorías que otros (calorías es igual a energía), y dependiendo de lo que consumamos durante el día, estaremos metiéndole cierta cantidad de calorías al cuerpo.

En lo que a la alimentación se refiere, es el exceso de calorías que uno consume y bebe, lo que a uno lo hace subir de peso gradualmente.

Estás comiendo mas de lo que tu cuerpo necesita y puede asimilar diariamente, por lo que no le queda otra que almacenar.

Una buena forma de controlar esto es pesando tus comidas. Y no es que siempre debas andar con la balanza para todos lados, pero por lo menos al principio es algo que necesitarás hacer si quieres saber cuánto comes para poder ajustarlo, y así mejorar tu salud por medio de la alimentación.

¿Cómo sé cuántas calorías necesito?

La cantidad de calorías que cada individuo necesita consumir diariamente para funcionar en óptimas condiciones, va a depender de su género, edad, peso, talla, metabolismo, genética, y frecuencia de actividad física, entre otros.

Un ejemplo:

Juanita tiene 27 años, mide 1,60 y pesa 155 libras. Ella es una persona activa, sale a correr 3 veces por semana, se va en bicicleta a su trabajo, y va a clases de zumba por las noches 2 veces por semana, y también recibe clases online.

Juanita estaría necesitando consumir un promedio de 1600-1800 calorías diarias para poder mantener ese ritmo de vida, sin que tenga que ganar o perder algunas libras. Es decir, para mantenerse tal y como está.

Esta cantidad de calorías (1600-1800 Kcal) que Juanita necesita, serían producto de la sumatoria total de todas sus comidas del día repartidas en distintas porciones (3-4 o 5 comidas al día).

Si por el contrario, Juanita no hiciera actividad física, no usara su bicicleta para ir al trabajo, no durmiera bien, y aún así sigue consumiendo la misma cantidad de calorías (1800 al día), gradualmente empezaría a ganar peso debido a que ya no está quemando el mismo número de calorías por la falta de actividad física y desajustes en su estilo de vida.

Por lo que la solución aquí sería ajustar el consumo calórico y adecuarlo a la forma de vida que mantiene Juanita en su actualidad.

3) Escoge calidad vs cantidad

Opta por productos naturales antes que los procesados.

Hábito saludable

Tal vez pienses «¿Cómo es posible que suba de peso si como poquito

Y es que no es la cantidad de lo que comes sino la calidad.

No es lo mismo que desayunes 6 galletas , 1 yogurt pequeño, y una taza de chocolate, a que consumas un tazón de avena con 1/2 banana picada y un par de huevos cocidos (sin yema 😀 ).

La diferencia entre ambos desayunos no es solo la cantidad sino también la calidad.

El primer desayuno tiene un bajísimo valor nutricional. Todo es procesado y con alto porcentaje de azúcares añadidos y grasas saturadas. A pesar de que estás comiendo poquito, estás ingiriendo grandes cantidades de calorías vacías, y no te estás nutriendo bien.

Mientras que el segundo desayuno parece más abundante y podrías pensar que las porciones grandes te harían engordar. Sin embargo, éste es más bajo en calorías, y sí que tiene alto valor nutricional.

Por lo tanto, se recomienda consumir alimentos en su forma más natural posible, ya que todo alimento envasado y empaquetado, ya ha perdido todos sus nutrientes durante el proceso de fabricación y transformación.

3.1 Distribución del plato

Alimentos sanos

En cada plato de comida deben estar presentes los 3 macronutrientes esenciales.

  • Carbohidratos
  • Proteínas
  • Grasas

¿Cómo incluir estos 3 macronutrientes en las comidas?

Una forma sencilla de procurar comer saludable sin que te falta ningún macro, es con el método del plato.

¿En qué consiste?

En distribuir visualmente los alimentos que tienes a la mano, de tal forma que sean los vegetales o frutas los que ocupen la mitad de tu plato, y la otra mitad la compartes entre carbohidratos complejos y proteínas

Es decir, divides tu plato en 2. Llenas las primera mitad con verduras o vegetales, cocidos o crudos, los cuales aportan fibra a tu organismo. Mientras que la segunda mitad la divides en 2 porciones más para en una, colocar los carbohidratos complejos (legumbres o almidonados), y en la otra mitad agregar las proteínas (pueden ser animales o vegetales).

En pocas palabras tu plato quedaría así: 50% vegetales, 25% carbohidratos complejos, 25% de proteína.

La porción de grasa puedes agregarla como topping, un chorrito de aceite de oliva, o puedes tener unos cuantos frutos secos como snacks para completar tu ración de grasas del día.

3.2 Cuida el porcentaje de grasas que consumes

Alrededor del 35% de las calorías que consumimos diariamente provienen de las grasas.

OJO: No todas las grasas son malas.

Cuando digo disminuir o eliminar las grasas, estoy haciendo referencia al consumo de las grasas saturadas y trans que vienen en los alimentos procesados, lácteos, y productos de origen animal.

Por otro lado, tenemos las grasas insaturadas. Éste tipo de grasas la obtenemos de los alimentos de origen vegetal (aceite de coco, de canola, oliva, frutos secos, etc). Y también las hay de origen animal como el salmón, la trucha, o el pescado azul.

Comidas sanas

Diferentes tipos de grasas tienen diferentes efectos en tus niveles de colesterol (unas mejores que otras).

Pero a la hora de perder peso, o de llevar una alimentación más saludable, hay que tomar en cuenta que por cada 1 gramo de grasa, ya sea que se obtenga del pescado, de la carne de res, de la carne de pollo, o del aceite vegetal, existen 9 calorías que ingresan a tu cuerpo independientemente del tipo de grasa que estés consumiendo.

Grasas insaturadas, o grasas saturadas, ambas te aportan la misma cantidad de calorías por gramo (9 calorías por cada 1 gramo)

Por lo tanto, si deseas llevar una alimentación más sana y eres un consumidor habitual de los productos animales, te recomiendo ir disminuyendo su consumo de a poco.

No es necesario que los elimines de golpe. Dando pasitos pequeños obtendrás grandes resultados, por ejemplo: Si estás acostumbrado a comer carnes (cualquier tipo) todos los días en 3 de tus comidas, lo que puedes hacer para empezar con éste cambio de hábitos es quitarle el producto animal a una de esas 3 comidas. Puede ser en el almuerzo o la cena.

Ya con ese cambio que haces te pones un paso más cerca de la meta que quieres alcanzar.

Otra recomendación que te doy para bajarle al consumo de grasas, es evitar usar aceite para cocinar.

Evita ponerle aceite al arroz para su cocción, no es necesario. Yo también solía hacerlo hasta que me di cuenta que eso no le aportaba nada de nutrientes a mis comidas, sino al contrario, me estaba saboteando al aumentar el porcentaje de calorías que necesitaba diariamente.

Reduce o evita el consumo de alimentos fritos. No es lo mismo comerte una papa cocida (la cual ya tiene un bajo aporte calórico proveniente de las grasas), a que la sumerjas en aceite para comértelas fritas, en cuyo caso aumentas enormemente las calorías proveniente de las grasas, y que de paso, son grasas trans.

Otra opción para disminuir el consumo de grasas, es bajarle a los alimentos lácteos. La leche, el queso o el yogurt son productos que contienen altas cantidades de grasas saturadas y grasas trans.

3.3 Disminuir o eliminar el consumo de azúcares

¿Por qué eliminar los azúcares?

Para empezar, no es que los azúcares sean malos. De hecho, los azúcares son fuente de energía para el cuerpo.

Lo que pasa es que estamos acostumbrados a no medir las porciones de lo que consumimos diariamente (especialmente cuando se trata de comida que nos encanta pero que no son tan nutritivas que digamos)

Y en lugar de eso, nos excedemos con ciertos alimentos obteniendo como resultado un desbalance alimenticio el cual se ve reflejado en nuestra composición corporal, estado de ánimo y estilo de vida en general.

Hábitos sanos

Cuando digo, disminuir o eliminar azúcares, me refiero a aquellos alimentos con alto contenido de azúcares añadidos (papitas, chitos, gaseosas, jugos embotellados, galletas, golosinas, etc). Alimentos procesados que no aportan ningún beneficio nutricional, pero que son altísimos en calorías. (Y ya vimos que el peso de una persona, aumento o disminución, y composición corporal, están directamente relacionadas con el consumo de calorías diarias)

Para que te hagas una idea. Existen azúcares en forma natural (carbohidratos simples), presentes en las frutas, y en algunos vegetales.

Podríamos considerarlos como los carbohidratos saludables.

También tenemos los azúcares provenientes de los productos refinados y ultra procesados como galletas, gaseosas, jugos embotellados, chitos, etc (que son carbohidratos simples también). Estos serían considerados como poco saludables ya que aportan poco o nada de nutrientes.

Y por otro lado tenemos carbohidratos complejos, productos de la unión de varios enlaces de C. simples.

Éstos carbohidratos complejos pueden ser almidonados (presentes en alimentos como la papa, avena, arroz integral, quinoa). Y también existen los carbohidratos fibrosos (presentes en verduras y hortalizas como la zanahoria, el calabacín, coles de bruselas, guisantes, espinaca, acelga)

¿Y qué significa que sean simples y complejos?

Los carbohidratos simples son aquellos que son rápidos de metabolizar (tanto los C. simples saludables como frutas y verduras, así como los C. simples no saludables como los dulces, galletas, y bebidas.).

El cuerpo los descompone al cabo de poco tiempo para usarlos como fuente de energía instantánea.

Por otro lado, los carbohidratos complejos están formados de varias cadenas de carbohidratos simples, lo que significa que al cuerpo le va a tomar más tiempo metabolizarlos.

¿Y por qué es importante saber ésto?

Porque tener éste conocimiento te va a volver más consciente a la hora de escoger y consumir tus productos alimenticios.

Verás, ningún carbohidrato es malo. Lo que sucede con los C. simples es que al ser alimentos de rápida descomposición, sientes menos saciedad, y te da hambre con mayor facilidad porque el cuerpo no tarda mucho en descomponerlos. Y ésto a su vez hace que comas más y más.

Por ejemplo: Si desayunas a las 7 am un pan dulce con unas frutas picadas (ambos carbohidratos simples, uno refinado y el otro natural), al cabo de 2 horas empiezas a sentir hambre otra vez. Esto haría que entre 9 y 10 de la mañana comas otra cosa.

Si ese snack de la media mañana es un alimento poco saludable, al cabo de un rato sentirás hambre de nuevo. Y lo que es peor, no habrás llegado aún al almuerzo, y es probable que ya hayas consumido en apenas 2 comidas más de la mitad de tus calorías permitidas del día.

Por lo tanto, es nuestra responsabilidad prestar atención cuando hacemos compras mediante la revisión de la tabla nutricional de los alimentos, para optar por aquellos con bajo contenido calórico y alto valor nutricional.

3.4 Disminuir o eliminar el consumo de lácteos

Alimentación sin lácteos

Para empezar, somos los únicos mamíferos que tomamos leche de otro animal. Y es que desde chiquitos nos decían

«tómate toda la leche para que tengas calcio en los huesos«, o «la leche te va a fortalecer los huesos«.

Pero la verdad es que en la actualidad existen numerosos estudios que nos indican que la leche de vaca está lejos de ser un alimento nutritivo.

Como humanos, luego de que dejamos de ser amamantados, perdemos las enzimas (lactasa) que son las encargadas de digerir y metabolizar la leche. De ahí la razón por la cual algunas personas son intolerantes a los lácteos.

Al no tener las enzimas digestivas de la leche, en el cuerpo se produce alteraciones como hinchazón, diarrea, flatulencias, ya que para el organismo es difícil digerir la lactosa (azúcar de la leche)

Claro, tal vez digas, yo tomo leche, la he tomado toda mi vida y a mi no me pasa nada. Y si, hay sus excepciones.

Existen personas que fuman toda su vida y al final terminan muriendo de otra cosa, y no de cáncer de pulmón. Pero eso no quita que fumar siga siendo tóxico y dañino para la salud.

Y entonces, ¿Cuál es el problema con la leche?

El asunto con la leche de vaca y sus derivados es que pueden estar causándote problemas de salud sin que siquiera lo notes.

La leche contiene antibióticos. Si tomamos leche de vaca, también nos estamos bebiendo los antibióticos suministrados en la misma, volviéndonos con el pasar del tiempo, resistentes a éstos.

La leche de vaca produce mucosidad: La caseína es la proteína presente en la leche en mayor cantidad (80%). Ésta se asocia a efectos inflamatorios de los tejidos blandos provocando una excesiva mucosidad en la garganta y fosas nasales. Lo que da como resultado una dificultad respiratoria.

A las vacas les inyectan hormonas: Se les inyecta grandes cantidades de hormonas sintéticas femeninas para que éstos animales no dejen de producir leche. Hormonas que van directamente a tu cuerpo si eres un consumidor habitual de los lácteos.

Sin darte cuenta, consumir leche de vaca puede estar provocándote problemas de salud ya que ésta es alta en grasas saturadas y colesterol. También es precursora del acné, alergias y asma. Sin olvidar que la leche de vaca tiene pus, y también altera tu nivel de PH en el organismo volviéndolo ácido.

Creo que éstas son suficientes razones para dejar de consumir leche de vaca, o por lo menos hacer consciencia y disminuir su consumo poco a poco.

4) El juego con las comidas para una alimentación saludable

snacks saludables

4.1 Los snacks

Los snacks son poderosos aliados a la hora de cambiarse a una alimentación saludable.

¿Por qué?

Con los snacks podemos ayudarnos a completar la cantidad de nutrientes diarios que necesitamos consumir, aunque también sirven como una manera de aplacar un poco el hambre que sentimos entre las comidas.

Y es que pasar más de 4 horas sin ingerir bocado, nos puede poner gruñones, alterar nuestro estado de ánimo, y puede hacernos pecar y comer de más a la hora de nuestra siguiente comida debido al hambre insaciable que sentimos.

Por lo general, cuando pensamos en un snack, se nos viene a la cabeza la idea de una galleta, unas papas, o un yogurt con cereal. Alimentos ricos, poco saciables, y con alto contenido calórico.

Y no está mal que los consumamos de vez en cuando, siempre que éstos estén dentro del porcentaje calórico que necesitamos consumir durante el día.

Sin embargo, existen snacks saludables por los que puedes optar. Entre éstos se encuentran los frutos secos (almendras, nueces, maní, semillas de calabaza). Frutas (fresa, melón, sandía, manzana). Hortalizas (zanahorias, apio, pepino, tomate). Y ciertos cereales (avena, muesli, centeno).

OJO: La cantidad de un snack es muchísimo más pequeña que las comidas fuertes del día. Un snack es un tentempié.

4.2 Al hacer compras

Compras saludables

Evita llevarte a casa aquellos productos que sabes van a ser una tentación si los tienes en la repisa de tu cocina.

Si no los compras, no los consumes.

En vez de llenar el carrito con helado, y chucherías, opta por llevar más frutas, y más vegetales, granos y cereales integrales.

Si deseas llevarte uno que otro gustito, hazlo, pero hazlo con conciencia.

5) Cuida las distracciones

Alimentación consciente

Cuando estamos distraídos no prestamos atención a lo que hacemos, y ésto pasa mucho cuando comemos.

Nos distraemos con el celular, con la televisión, con el periódico, con las tareas, que no ponemos conciencia al acto de comer.

En ese caso, se hace muy fácil llevarse un bocado tras otro, sin medir porciones, sin masticar lo suficiente, y haciendo que el nivel de saciedad del cuerpo pase desapercibido porque no estamos presentes mientras comemos.

Por lo tanto, cuando vayas a comer, que solo sea eso, comer.

Deja las distracciones por un momento y enfócate en tu comida y lo rica que está. Saboréala y disfrútala hasta que tu cuerpo te diga basta, ya no más, estoy satisfecho.

6) Llevar un diario para registrar cuanto comes

Alimentación saludable y consciente

Para cambiarnos a una alimentación saludable, un diario de registro nos viene bien para ayudar a organizarnos mejor a la hora de seleccionar nuestros alimentos y preparar las comidas.

Si no sé lo que estoy comiendo, ¿Cómo podría cambiarlo?

Si no anoto lo que como, ¿Cómo podré saber qué alimentos me sientan bien y cuáles no?

Llevar un diario te va a ayudar a ser más consciente respecto a tus hábitos alimenticios, y podrás notar esos cambios que tanto anhelas.

La mente es frágil y olvida rápido. Anota lo que necesites, arma tu registro y sé testigo de tu propio progreso.

7) Comer a las horas regulares.

Cambio de hábitos alimenticios

Si me salto las comidas, es probable que tenga atracones….

Cuando tenemos un horario establecido, el cuerpo se acostumbra y se rige a éste horario.

Por ejemplo, si yo estoy acostumbrada a desayunar a las 8, y luego tener mi almuerzo a las 12, pero en vez de almorzar me salto ésta comida, o almuerzo más tarde de lo habitual, es casi 100% seguro que a la hora de comer me sienta tan hambrienta que simplemente me aviente la comida hasta reventar.

Como mencioné antes, los snacks pueden ayudarte a evitar éste tipo de situaciones. Te salvan la campana en esos momentos en donde no puedes cumplir con tu horario de comida por X, Y o Z razón.

8) Alimentación saludable también significa hidratarse

Hidratarse también es alimentarse sano

El agua es considerado un macronutriente también porque necesitamos de ésta para vivir. Podemos pasar días sin comer pero no sin tomar agua.

La diferencia del agua con el resto de macros es que ésta no tiene calorías, por lo tanto, no es considerada como fuente de energía.

Sin embargo, ésta constituye las 3/4 partes de nuestro cuerpo y es vital que le suministremos diariamente la cantidad adecuada de agua al organismo para que éste pueda cumplir con sus funciones.

La cantidad de agua que tu cuerpo necesita cada día, dependerá del ritmo de vida que llevas. Pero para hacer estimación general, se calcula que cada persona adulta debería beber entre 2 y 3 litros de agua por día.


Come saludable sin que sea un suplicio

Conclusión

Cómo podrás darte cuenta, llevar una alimentación saludable se vuelve difícil porque no consideramos todos estos puntos que tienen que ver con una alimentación sana y consciente.

No solo se trata de cambiar lo que comemos, sino de mejorar hábitos que giran entorno a ésta actividad que hemos dado por sentada.

Aprender a comer de manera saludable es un proceso que cada persona debería vivir a su propio ritmo, tomándose su tiempo y dándose la oportunidad de descubrir qué funciona mejor.

Espero que ésta lectura te haya servido de mucha ayuda para poder ver la alimentación saludable desde una perspectiva benevolente.

Si te ha parecido útil éste artículo, no dudes en compartirlo con las personas que más quieres. Ellos te lo agradecerán💓


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con cariño, Mabel 💓


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