Empezar de nuevo (saliendo de mi zona de confort)

Publicado por Roe en

Pasos para salir de mi zona de confort

Ya estamos viviendo ¡un nuevo año!, y haciendo una retrospectiva de mis últimos 6 meses, me doy cuenta que he tenido un desbalance. He sentido la inestabilidad en mi vida, en mis emociones. Todo un carrusel de sentimientos que han resurgido y otros que recién estoy conociendo. Viejos y no tan saludables hábitos reaparecieron. Volví a caer en la zona de confort.

Dejé de hacer ejercicios, me descuidé de mí misma. Por alguna razón dentro de mí dejé de hacerlo y aquello me hizo sentir muy molesta por dejar que pasara.

Hace menos de un mes que retomé mis actividades físicas porque quiero construir el hábito de ejercitar mi cuerpo y mantenerme saludable.

Durante un tiempo sentí que mi vida se vio consumida por una sola tarea, la cual también usé de excusa para detenerme. (si voy a hacer ésto, al menos quiero ser honesta).

No pensé que aquel «descanso» que me tomé, me llevaría a caer a mis viejos hábitos (paso a paso voy dejándolos atrás).

Me di la oportunidad de empezar de nuevo y salir de mi zona de confort

Ésta vez con la diferencia de que soy consciente de que debo trazar un plan de acción sí o sí para llegar a mi meta.

Pero no solo eso, sino que también considerando que al trazar un plan, debemos dejar tiempo disponible para los imprevistos.

Los imprevistos en la vida son inevitables.

Realizamos un plan para tener una guía que nos permita estar plenamente enfocados y conscientes de cada paso que hay que dar.

Ésta mejora que hacemos a nuestra manera de organizarnos, nos beneficia de tal modo que nos hace menos propensos a caer en la frustración y estrés que nos provoca al no poder terminar con X objetivo previamente trazado.

Nos hace conscientes de que debemos estar abiertos a los sucesos inesperados del día; (Asuntos del trabajo, asuntos familiares, algo se dañó en casa, el carro dejó de funcionar, tienes que llevar a alguien al médico; y así, muchas más).

Por ende, no podemos pretender que nuestro plan resulte al pie de la letra si no estamos considerando éste tipo de circunstancias…

Por un momento sentí que perdí el camino y volví a tener aquellos debates internos.

La culpa no me dejaba en paz

Por un lado reprochándome y por otro lado saliéndome con la mía.

Es más fácil hacerte el ciego ante un problema, un error o una emoción; a reconocerlo por lo que es y hacerse responsable.

Aquello nos lleva a evadir la realidad para no tener que lidiar con ella. Y eso es lo que la zona de confort nos hace.

Elegimos no avanzar y estar siempre en el mismo lugar por no querer ver la realidad a nuestro alrededor, porque al ser conscientes de lo que en verdad sucede, implicaría que tomemos acción para cambiarlo.

Y ya sabemos que delante del cambio se interpone el miedo.

El miedo a lo desconocido, el miedo al tiempo en que tomaría, el miedo a adaptarte a algo nuevo; es algo que nos paraliza porque sabemos que una transformación no sucede de la noche a la mañana.

El Crecimiento personal en un ser humano, es parte del proceso de la vida, y la zona de confort nos quita de las manos el derecho de poder experimentarlo.

La zona de confort no te permite ver más allá de lo que ya conoces por lo que podemos decir que muchas veces es un estado de estancamiento de nuestra propia evolución.

Cuándo sientes que quieres un cambio de verdad, lo anhelas por lo que imaginas que será, y en ese momento rebasas tus propios límites para alcanzarlos.

Te atreves a dar el primer paso hacia esa transformación que tu interior te viene pidiendo la cual no habías querido escuchar.

Sales de tu zona confort y todo comienza a verse bien, las cosas comienzan a cambiar y a mejorar y por fin empiezas a sentirte bien.

La percepción que tenías de la vida empieza a cambiar y te vuelves más empática con lo que te rodea.

Tu conciencia se aviva y poco a poco te despojas de tu viejo ser. O al menos, eso parece.

¿Qué ocurre con el cuerpo si dejamos de alimentarlo?….

Por supuesto, se debilita.

Lo mismo sucede con la esencia, con el espíritu que se lleva dentro.

Cuando me sentía bien, era porque me estaba nutriendo con todo lo que necesitaba para experimentar esa sensación de bienestar interior.

Empecé a cuidar de mí misma, a dedicarme a hacer cosas que me gustaban e influenciaron en mi crecimiento como persona.

Y lo estaba haciendo bien.

Luego empecé a ocuparme de cosas que también eran importantes y que siguen siendo importantes en mi vida, las cuales me absorbieron por completo, dejando de lado todo aquello que me hacía sentir bien, todo lo que nutría mi alma, mi mente y mi cuerpo.

En ese momento estaba procrastinando y aquello se convirtió en mi zona de confort

No más ejercicios, no más meditación, no más caminatas, no más yoga, no más lectura, no más autoeducación.

Fui dejando de hacer todo aquello poco a poco hasta que ya no lo hice más.

Durante un tiempo, una sensación de malestar martilleaba mi cabeza.

Me sentía culpable por dejar de lado aquellos hábitos que me hacían sentir bien, que me hacían crecer, porque sentía cómo me iba alejando de mi objetivo.

Aquello me hacía sentir frustrada y también decepcionada. Pero luego pensé.En éste punto, ¿que puedo hacer?.

¿Quejarme por el tiempo que ya pasó, o moverme, volver a empezar y continuar mi camino?

La diferencia entre empezar el camino para llegar a la meta, y llegar a ella, la hace el mismo camino en sí. En las irregularidades que se presenten en éste y en todo lo que llegas a aprender de cada etapa difícil por las que tienes que atravesar.

Para cada persona es distinto.

Las lecciones que la vida le da a cada ser humano de éste mundo son todas diferentes las unas de las otras.

Las circunstancias son distintas pero el patrón que la vida sigue para enseñarte, es el mismo. Empiezas algo y te caes 100 veces, y si de verdad lo deseas, las 100 veces tendrás que levantarte hasta lograr ese sueño que tanto anhelas.

En el camino que decidas seguir vas a encontrarte con una montaña rusa.

Tocará ir cuesta arriba, cuesta abajo, y otras veces tocará escalar; así mismo, en otras podrás caminar.

Pero todo en ese camino supone un aprendizaje. Nada está ahí o sucede porque sí.

Ahora, en mi punto actual, entiendo que no se nada.

Di por sentado lo bien que me sentía y cometí un error. Dejé de instruirme, (y si, errar es de humanos).

Pero no voy a negar que me sentí molesta conmigo misma por dejar que pasara. Se sintió como haberme quedado sin gasolina.

Ahora sé que lo que no se practica no se vuelve un hábito y que los descansos largos cuando apenas inicias, no fue la mejor decisión que pude tomar.

Aunque mi cabeza era un huracán de pensamientos, sentía que el universo me enviaba señales de que se vienen grandes cambios para mi mundo.

Lo sentía en mi interior. Pero, ¿por qué no pasaba nada?.

Mientras conversaba con mi novio el me decía, «yo siento que algo bueno se viene y siento que todo por lo que he pedido esta ahí listo para mí», y le dije –wow, yo también siento lo mismo-.

Le pregunté si también sentía como si todas las cosas que deseamos están ahí pero por algún motivo aún no tenemos acceso a ellas, y su respuesta fue que sí.

En ese momento me puse a pensar, el universo, la vida, Dios; está obrando para que todo lo que deseamos se cumpla, sin embargo, hay algo que no está en sintonía con esa vibración…..

¡Bingo!.

Todo el esfuerzo y el trabajo que hicimos para empezar éste camino nos sirvió para eso. Para empezar.

Aprendimos de ello y dio sus frutos en aquel entonces, y todo lo que al principio fue difícil comenzar, dejó de ser difícil.

El camino que tomé para empezar, me trajo a éste punto.

Aprendí lo que tenía que aprender pero, es momento de continuar.

La ruta que me trajo hasta aquí, ya no es la vía que me llevará a mi siguiente destino.

Haciendo un autoanálisis, me di cuenta que estuve en mi zona de confort.

Cuando dejas de autoeducarte, te quedas estancado.

Sentimos nuevas cosas por venir pero nuestro nivel de acción no está al mismo nivel de vibración ante las cosas que deseamos.

Dejamos de esforzarnos, bajamos nuestro rendimiento y en consecuencia, obtienes un estado de estancamiento en el proyecto en cual trabajas (de vida, laboral, estudiantil; cualquiera que sea tu proyecto ahora).

El universo, Dios, la vida; lo que signifique para ti, nos dice cuándo es momento de movernos y seguir adelante.

Cuando ese lugar en donde estás, ya no te hace bien o no está trayendo ningún beneficio a tu vida.

Es momento de moverse y seguir creciendo.

Entonces…. Es momento de que empiece otra vez y aprenda a ser persistente en el camino.

Mientras lo voy escribiendo, me doy cuenta que ha sido un buen primer tropiezo y me ha servido para darme cuenta que lo que deseo está directamente relacionado con el poder infinito, con la acción y el esfuerzo que pongamos para poder lograrlo.

Para poder entender aquello, hay que tener cierto nivel de consciencia y entender que no eres ni serás la última persona pasando por una transición y que todos los que comienzan, en el camino fallan.

Eso no nos hace menos valientes, no significa que todo está perdido; eso no significa que deba rendirme.

Por el contrario, creo que más bien es un proceso de prueba para hacerte crecer como persona, y aprender a mirarlo como tal. Lo hace más llevadero.

Yo sé que no es fácil salir de la zona de confort. De alguna manera sentimos que nos protege pero, si vemos más allá, lo único que hace es limitarnos y llevarnos a experimentar una vida gris y sin propósito.

La zona de confort evita que desarrollemos nuestro potencial y crezcamos como personas.

Estar en piloto automático no es nada estimulante y nos lleva a un estado en donde nos sentimos vacíos y por más que queramos cambiarlo, no hacemos nada al respecto.

Puede ser que sea tu primera vez considerando salir de tu zona de confort, o puede que te encuentres en una situación similar a la mía (habiendo experimentado que se siente dar el primer paso para salir de mi zona de confort, a estar de vuelta experimentando una zona de confort diferente).

Y es que ¡SÍ!, existe la posibilidad de que suceda.

En éste camino donde todo es incierto lo único certero es el tropiezo.

De ahí, la actitud y nuestra reacción ante ello, es otra cosa.

En éste caso, quedarnos en la bendita zona de confort, o hacer algo para cambiarlo.

Pero no todo es malo. Está bien permitirse fallar. Somos humanos y fallar es lo que nos caracteriza, pero así también, aprender de nuestros errores.

Saber reconocer cuando estamos equivocados o en el lugar incorrecto, también nos hace humanos. De otra forma, ¿Cómo habríamos de avanzar?.

Salir de tu zona de confort va más allá de sólo cambiar de rutina.

Se trata de probarte y experimentar en carne propia lo que hacen las nuevas experiencias en tu vida y de cómo alimentan tu mente de manera positiva.

Ya sean experiencias «buenas» o «malas», siempre se gana, porque de aquellas experiencias siempre obtenemos un gran aprendizaje.

Entonces…..

¿Cómo puedo salir de mi zona de confort?

El primer paso para salir de tu zona de confort, es reconocer que estás en una; de lo contrario, nada de lo que leas te ayudará a salir de ella.

1) Evita lamentarte por el tiempo perdido

Lamentarse por el tiempo que ya pasó es sumar tiempo de utilidad a la bandeja del pasado.

Lo que pasó ya pasó, y por más que quieras cambiarlo, lamentándote no lo vas a lograr porque el pasado no se puede cambiar.

Pero, sí que podemos cambiar nuestro presente, hacer las cosas de manera diferente con el objetivo de ver los resultados a futuro.

Si quieres mirar hacia el pasado que sea para TOMAR IMPULSO y aprender de él.

2) Tómate las cosas con calma

Cuando ponemos en marcha nuestro nuevo plan de acción, se hace inevitable no dejarse llevar por el entusiasmo y nos planteamos un montón de tareas por cumplir.

Aquella decisión no es muy realista que digamos porque en ese momento nos hemos dejado llevar por la emoción y la motivación que llevamos encima, y cuando llega la hora de poner manos a la obra, resulta que, o no cumplimos todas las tareas o a veces ninguna; y eso usualmente se traduce en sensación de decepción y frustración.

Tomarse las cosas con calma nos ayuda a proponernos tareas realistas que sabemos que vamos a cumplir.

No pretendas querer terminar con todas tus tareas de un solo golpe.

Date el tiempo de realizar una labor a la vez y empezar con otra una vez hayas terminado la primera.

De ésta forma, te sentirás realizado al haber concluido un pendiente y evitas frustrarte por no haber cumplido todos o ninguno.

3) Traza un horario

La organización es la clave de todo. Sin un plan de acción que nos guíe y nos mantenga al tanto de las cosas por hacer, la vida se nos complica.

Tener un horario para dedicarte a cada tarea, te ayudará a llevar una vida más organizada y mantener un registro de los trabajos cumplidos y los que hay que cumplir.

Mi recomendación en éste caso es que, si tienes muchas cosas por hacer, te sugiero que escojas las 3 tareas más importantes de tu día, y dividas tu tiempo libre para dedicarte a cada una de ellas.

Para ayudarte en ésta labor, usar el reloj y el cronómetro te ayudarán mucho, ya que así no se te pasa por alto que tienes que hacer una pausa entre tarea y tarea.

4) Evita el multitasking

Eso de hacer más de 2 cosas a la vez, personalmente me parece una pérdida de tiempo.

¿Cómo puedes aprender algo si no enfocas toda tu atención al 100% en ello?

Estar respondiendo un correo, mientras escuchas una nota de voz, no te va a dejar enfocar ni en lo uno ni en lo otro.

Me dirás «¿pero qué dices Mabel?, claro que se puede«. En efecto, claro que se puede, pero no es la mejor decisión porque al final y al cabo termina sucediendo una de dos; o te equivocas mientras redactas el correo, o no prestas atención suficiente a toda la nota de voz.

En realidad, ésta es una manera de agotar más a tu cerebro porque lo llevas de pasar de una actividad a otra en cuestión de segundos en vez de mantenerse enfocado al 100% en una sola y dar todo su potencial.

Es mejor organizarse, trazarse un horario y dividir el tiempo libre entre todas las cosas que queramos hacer.

5) Aprovecha el tiempo

Cualquier momento es bueno para empezar.

El tiempo es algo tan valioso y muchas veces no nos damos cuenta del tesoro que tenemos, que no vacilamos en desperdiciarlo.

Solemos decir, «lo haré después«, (cuando deje de llover, cuando compre ropa nueva, cuando termine el mes, cuando empiece el mes). Y así, un montón de excusas que ponemos en frente para que lideren nuestras decisiones.

El tiempo que tenemos ahora es tan valioso como el que tuvimos ayer, no lo desperdiciemos posponiendo las cosas una y otra vez, entrando en el círculo vicioso de la procrastinación.

Si tomaste la decisión de salir de tu zona de confort, empieza ¡YA! y no le des tantas vueltas.

Pensarlo mucho, solo logra atrasarnos y alejarnos de la acción.

Empieza ahora que puedes, ahora que tienes apoyo, ahora que tienes tiempo. Empieza ahora mientras aún tienes la fuerza y la energía para lograrlo.

Empieza ahora que tienes las ganas, pero empieza.

6) Busca ayuda

Salir de la zona de confort es un paso difícil que tenemos por delante y habrá ocasiones en las cuales sintamos que no podemos lograrlo por sí solos.

En éste punto, es importante que busquemos ayuda; ya sea de un amigo de mucha confianza que entienda por lo que estás pasando, o de un profesional que pueda ayudarte de manera más directa con éste estancamiento.

Pedir ayuda no nos hace menos, ni débiles.

Pedir ayuda cuando es necesario hacerlo, es de humanos; porque no podemos creer que nos la sabemos todas y que podemos con todo. Ese es un pensamiento poco realista.

7) Reconoce hasta dónde puedes llegar

La zona de confort nos mantiene ciegos ante las habilidades que somos capaces de desarrollar.

Es como poner una barrera entre quién eres y quién puedes llegar a ser. A veces el miedo de saber si lo lograremos o no, nos impide dar el primer paso.

Hasta que no reconozcamos nuestros límites, no seremos capaces de superarlos. Que el miedo a lo desconocido no nos impida a disfrutar de una mejor vida.

8) Visualiza lo que deseas y ve a por ello

Cuando queremos salir de la zona de confort, es porque precisamos un cambio.

Nuestra voz interior nos dice que es momento de movernos de dónde estamos e ir por más.

En ese instante debes saber que vas a tener que trabajar en cada una de las aptitudes que decidas cambiar o mejorar, y todo empieza con poner en práctica desde la acción más sencilla a la más compleja.

Si por ejemplo quieres ser más productiva, vas a empezar haciendo pequeñas modificaciones como: Anotar en un lugar visible las cosas por hacer.

Posteriormente, ésto te llevará a modificar tu horario al dormir y al levantarte, dejarás de lado actividades que no te benefician cambiandolas por unas nuevas a las cuales les sacarás provecho.

Así, poco a poco irás notando el cambio.

9) Acepta, confía y continúa

El haber permanecido mucho tiempo en el mismo lugar (en nuestra zona de confort), nos hace sentir cómodos ante todas las situaciones que somos capaces de manejar dentro de ese círculo que conocemos al revés y al derecho.

Pero, cuando decidimos salir de nuestra burbuja, habrán situaciones que se nos saldrán de las manos y que no sabremos cómo manejar (de eso se trata salir de tu zona de confort, de ponerte a prueba y superar tus propios límites ante una situación desconocida).

Cuando pisamos terreno desconocido, es normal sentir algo de miedo, dudas y hasta frustración por no saber qué esperar o por no saber cómo resultarán las cosas.

Y lo mejor que puedes hacer en éstos casos es aceptar, confiar y continuar.

Ningún cambio es fácil y nunca lo será. Debemos entender que el proceso de transición va a ser algo doloroso pero muy necesario para convertirnos en nuestra mejor versión, y si quieres ser parte del cambio, hay que aprender a lidiar con todo lo que éste cambio trae consigo.

Siempre es un buen momento para movernos de nuestra zona de confort y volver a empezar.

Me encantaría saber que opinas de éste tema, así que te animo a que me dejes tu comentario; ya sea que quieras aportar alguna idea o contarnos tu experiencia con la zona de confort.

Lectura relacionada:

Ahora yo debo moverme, seguir mi camino y continuar aprendiendo.

Y tu, ¿ya saliste de tu zona de confort?, ¿que hiciste o qué ideas tienes para dejar el estancamiento y seguir esforzandote por lograr tus objetivos?.

Te leo 👀


4 commentarios

Jefferson · octubre 3, 2019 a las 2:47 pm

Me encanta! Nunca desmayes marmo.

    Roe · octubre 4, 2019 a las 11:45 pm

    Gracias por leerme marmo <3

juan · febrero 17, 2020 a las 1:51 pm

Antes que nada gracias por el articulo, yo te cuento que desde septiembre del año pasado decidi salr de mi zona de confort, termine una relacion de 25 años , a dios gracias todo comenzo bien y termino de la misma forma, por que ambos nos dimos cuenta que era todo gris, faltaba algo y ninguno era capaz de darlo,y la verdad que me costo asumir que debia dejarlo todo atras y comenzar de nuevo , aun estoy aprendiendo, tengo muchas cosas en la cabeza y por supuesto mucho miedo a no saber que viene despues, pero bueno habra que averiguarlo. de nuevo gracias por lo escrito.

    Roe · febrero 19, 2020 a las 8:57 pm

    Muchas gracias por leerme Juan…
    A veces el miedo a lo desconocido nos detiene a hacer cosas más grandes, y me alegra saber que pudiste dar ese paso para descubrir lo que la vida tiene para ti..
    Es muy muy difícil hacer un cambio tan drástico, pero siempre es por un mejor porvenir..
    Una vez más, gracias por leerme..
    Cariños

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *