Mi vida fitness, una forma de vivir plenamente

Publicado por Roe en

En éste post quiero compartirte cómo ha sido mi proceso fitness (con fotos de mi antes y ahora), y lo que he aprendiendo a lo largo de este tiempo desde que me decidí por este estilo de vida.

Y te lo cuento porque quiero que conozcas la realidad (mi realidad) de éste proceso, y que te inspires a hacer ese cambio que tanto quieres pero que por alguna razón no estás llevando a cabo…

Hace pocos días mientras revisaba mi carpeta de fotos, encontré las imágenes que representan mis inicios en el mundo fitness.

Al ver la diferencia entre mi antes y mi ahora, me di cuenta de la magnitud de ésta transformación que escogí atravesar.

Han pasado casi 3 años desde que decidí que quería cambiar mi vida y ser una chica fitness para llevar un estilo de vida más saludable.

Aunque en ese momento no tenía ni la más mínima idea de lo que aquello significa, comencé éste proceso con el criterio básico de que ser fitness era verte bien físicamente, tener cuadritos, tener unas pompas duras y paraditas, piernas esbeltas y brazos definidos, fín.

Esa era la definición que yo entendía por salud.

Me moría por lucir diferente, no me gustaba mi cuerpo, ni lo que yo representaba, y una parte de mí quería cambiar aquello.

Sin embargo, cuando me adentré a la experiencia, aprendí que éste proceso es mucho más que solo hacer ejercicios para verte fuerte, definida y bonita. Y no me malinterpretes, no es que desear esas cosas esté mal. Lo que sucede es que mientras más aprendes, tus prioridades empiezan a cambiar y es entonces cuando empiezas a ver resultados reales.

Con cada reto y obstáculo que superas, vas aprendiendo que el fitness es más que un cuerpo esbelto.

Tus ideales y objetivos son menos superficiales con el pasar del tiempo, y comienzas a prestar atención a lo que realmente importa. (Esto es algo que también lo aprendí durante este proceso.)

Ser fitness es un estilo de vida que inicialmente escogí seguir porque quería sentirme bien contigo misma. Quería un cambio extraordinario que me permitiera llevar una vida extraordinaria.

No quería simplemente hacer un reto de 21 días para luego volver a lo que era antes. ¿Cuál es el chiste de aquello?.

¿Qué sentido tiene ir y venir?

No quiero algo efímero, quiero algo que dure lo que yo dure en vida.


Quería algo que me permitiera vivir sin restricciones, sin culpa por comer lo que quisiera, sin culpa por no haber seguido al pie de la letra los ejercicios del día.

Yo no quería una vida con prohibiciones por alcanzar cierto estándar de belleza física.

Quería aprender a aceptarme y amarme como soy, para de una vez parar con las comparaciones que cada vez me estaban cagando más la vida.

Pensé, «quiero poder sentirme bien con todas las decisiones que tome en mi vida, tanto con las que triunfo como con las que me equivoco».

Quiero vivir esta vida siendo YO MISMA

Quiero adentrarme a un proceso que me permita explorar, equivocarme y conocerme. No quiero una carrera que termine en 3 meses….

No busco perfección, solo busco ser YO.

Pensé a largo plazo y me dije «no quiero llegar a los 30 y sentir que me cuesta agacharme». «No quiero llegar a los 40 y sentir que no puedo cargar con mi propio peso, o que me duela caminar 1 kilómetro».

Me pregunté

«¿Cómo te ves de aquí a un año?»

Al contestarme, supe con toda certeza y seguridad lo que quería hacer conmigo, y finalmente me decidí por mí.

«Yo no quiero sobrevivir, quiero VIVIR plenamente»

Dejé de quejarme y entonces, tomé acción….


Los beneficios de ser fitness

Básicamente el fitness significa tener buena forma en tu estado general de salud, y por estado general de salud yo asumo que todas las áreas de mi vida tanto mental, física y emocional, estarán cubiertas de manera integral al permitirme desarrollar éste hábito.

Por lo tanto, una verdadera transformación fitness debería cubrir y ayudarme a mejorar:

  • Mi resistencia cardiovascular
  • Mi resistencia anaeróbica
  • La fuerza muscular
  • El equilibrio
  • Mi coordinación
  • La flexibilidad
  • Mi agilidad
  • Y mi composición corporal.

No sólo hacer ejercicios por hacerlo, sin tener una base, o una estructura.

Lo que descubrí en el terreno fitness fue que al ir trabajando todas éstas áreas físicas, inmediatamente surgieron efectos positivos en base a mis procesos mentales y emocionales mejorando así:

  • La seguridad en mi misma
  • Mi autoestima
  • La confianza en mí
  • Mi diálogo interno
  • La relación que tengo con mi propio ser
  • Mis estados de ánimo
  • Mi relación con la comida
  • La manera en la que me relaciono con los demás

Y fue en ese entonces que me di cuenta que el fitness es más que una vía de transformación física.

Es una forma de vivir que te transmuta desde adentro hacia afuera. Y que tu escoges seguir y adaptas a ti, a tu propio ritmo porque quieres sentirte bien, porque quieres sentirte plena, porque quieres sentirte tú, porque quieres conectar con tu verdadera esencia…

Un estilo de vida fitness que de verdad funciona, se encargará de ti de manera integral, no solo se preocupará por hacerte lucir bien.


¿Qué necesito para ser fitness?

Creo que lo único que se necesita es TENER LAS GANAS DE MEJORAR y de SUPERARTE a ti misma cada día. No necesitas más que

Querer cambiar la vida que llevas porque así como vas no eres feliz…


Luego de mirar mis archivos fotográficos, lo primero que se me cruzó por la mente fue ¿Qué habría pasado si no hubiese tomado acción?

¿Qué habría pasado si no hubiese sacado esas fotos para tener evidencia de mi primer paso?

¿Qué habría pasado si me hubiese dejado convencer de esperar el momento perfecto para empezar?

Bueno, creo que nunca sabré la respuesta a esas preguntas….

Pero lo que sí sé, es que al día de hoy me siento más feliz que nunca por estar en donde estoy. Nunca me había sentido tan tranquila y en confianza conmigo misma.

Honestamente, es la mejor sensación que he experimentado.

Y es que éste proceso ha sido toda una aventura, con altos y bajos de constante aprendizaje y autoconocimiento, pero sobre todo, de aceptación.

¿Ha sido duro?

Muchísimo. Pero, ¿Qué cosa que vale la pena no lo es?.

Apostar por mí, ha sido una de las mejores cosas que he hecho, y eso, es lo que éste proceso fitness ha significado para mí…

Me abrí a la oportunidad de descubrir quién soy.


Cómo empezó todo

Yo era una persona llena de inseguridades, miedos, y con poco o nada de respeto hacia mi persona. Me la vivía comparándome con los demás, y quejándome de lo «injusta» que era la vida conmigo.

No tenía un propósito y honestamente, me sentía vacía por dentro. Siempre buscando la manera de llenar ese espacio con cosas externas. Siempre buscando la aceptación de los demás para sentirme amada.

La relación con mi familia se estaba desmoronando, especialmente con mi papá. No podía ofrecer algo que no tenía y constantemente escupía palabras hirientes porque me sentía ofendida todo el tiempo.

Profesionalmente me sentía una looser por haber pasado 5 años estudiando algo que no quería, y aquello me hacía sentir una inútil por no saber qué hacer al respecto.

Vivía victimizándome y a la defensiva con el mundo porque claro, yo era la única persona en todo el globo que tenía problemas.

Físicamente me sentía agotada, sin ganas, ni fuerzas para realizar tareas sencillas como levantarme por las mañanas, cocinar, u ocuparme de mi cuidado personal.

Cada día que pasaba me sentía más ajena de mi cuerpo y de mí. No sabía que me sucedía, lo único que sentía era ésta irritabilidad constante, seguida de unos deseos inmensos de cambio los cuales nunca se concretaban porque en mi lógica estaba esperando “el momento perfecto” para tomar acción.


Recuerdo estar acostada en el piso mientras mi mente no dejaba de parlotear pensando, “de haber comenzado a ejercitarme 6 meses atrás, ahora me vería diferente, como pasa el tiempo”.

Y uno aquí esperando el momento perfecto, o que las cosas empezaran a suceder tal cual yo me las imaginaba porque en mi lógica, no existía otra manera de tomar acción.

Me invadió una sensación de frustración e ira conmigo misma. La culpa llegó de inmediato a terminar de hacerse cargo de mí, y para rematar, la comparación estuvo puntual.

De un segundo a otro mi mente estaba hecha un alboroto.

“¿Qué habrían hecho aquellas personas que yo admiraba para lograr estar dónde están?”. ¿Qué habrían hecho para tener ese cuerpo, esa casa, ese trabajo, esa vida de ensueño?.

¿Fue suerte?, ¿esfuerzo?, ¿una combinación de ambas?. ¿Diosito los quiere más que a mí?

¿Por qué ellos sí y yo no?

Se ven tan felices, ¿podrá aquello ser tan real como lo pintan?

Bueno, sólo hay una forma de averiguarlo. ¡Es ahora o nunca!..

Me decidí hacer aquello que siempre había evitado hacer. Caminar distinto

Y aquí estoy, contándote un pedacito de mi historia y compartiendo contigo uno de los momentos que más impacto originó en mi vida. Los que me sirvieron para impulsarme, tomar acción y hacer de mí la persona que soy hoy.

Aquel día decidí que debía hacer las cosas de manera diferente si de verdad quería resultados distintos.

Mi primera etapa fitness

Empecé con todas las ganas de querer cambiar y mejorar mi composición corporal. Mi motor de ese momento era obtener el cuerpazo de ensueño que siempre había querido.

Aquel porqué me motivó a hacer las cosas desde el día 1, llena de entusiasmo y decidida a seguir el plan de ejercicios que había estructurado para mí.

Y No me importó si no sabía nada sobre entrenamiento físico. Si me hubiese quedado sentada tratando de resolver ese dilema, jamás habría tomado acción porque al final lo habría terminado convirtiendo en excusa para no hacer nada.

Durante todo ese tiempo yo estaba convencida de que solo haciendo ejercicios iba a perder el peso que tenía de más (aquello me emocionaba). Si perdía peso, empezaría a quererme…

No obstante, también tenía como objetivo dejar de preocuparme por el tiempo que me tomaría ver resultados, y más bien opté por disfrutar del proceso mientras que mi cuerpo y yo nos íbamos adaptando poco a poco al cambio.

Siempre había ido a toda prisa. Ahora quería bajar las revoluciones.

En ese momento supe que éste camino se trataba más de desarrollar una mentalidad con tal fortaleza que me predisponga a tomar acción para superar los nuevos retos, en vez de sentarme y esperar una respuesta mágica que me dijera cómo iniciar.

El cómo, es algo que llega por añadidura una vez que accionas.

En 7 meses pasé de la imagen A a la imagen B

A

B

Mi transformación fitness
Mi transformación en 7 meses

Mi período fitness en pausa

No sólo inicié un cambio personal, sino también uno profesional.

6 meses después de haber iniciado un cambio en mis hábitos (hacer ejercicios más que nada), empecé con mi emprendimiento, qué básicamente se trataba de compartir mi forma de vivir, experiencia, y filosofía de mi existencia, con el fin de inspirar a otras personas a tomar acción sobre sus vidas tomando mi ejemplo como referencia.

Fue por primera vez que conocí el mundo del blogging.

Sin conocimiento alguno sobre cómo funcionaban las cosas en éste mundillo, me tocó aprender de 0, así como se aprenden las vocales en el primer grado.

Me involucré de lleno en entender cómo funcionaba todo ésto porque quería tener el éxito que te pintan en los anuncios. «Vive la vida de tus sueños trabajando desde casa, o viajando por el mundo». «Sé tu propio jefe». «Trabaja cuando quieras mientras haces dinero»; que poco a poco fui descuidando mi salud física otra vez.

Me la pasaba hoooras y horas sentada frente al computador con el afán de darle vida a mi negocio, que finalmente terminé olvidándome de mí. Según yo, ya «no tenía tiempo» para hacer ejercicios.

¿Qué si sentí culpa?

Pufff, un montón. Evitaba mirarme al espejo porque no quería volver a lo mismo. Atacarme, despreciarme y juzgarme por no estar haciendo lo suficiente por mí. Sentía que me había abandonado.

Por otro lado, también me sentía contenta porque mi blog por fin estaba tomando forma. Sin embargo, jamás pude deshacerme de esa vocecita que me decía «tienes que hacer ejercicios». «Deja de decir que no tienes tiempo y mejor traza un plan para organizarte mejor».

Pero la verdad es que no quería hacer ejercicios. Me entraba la pereza, y mientras más lo pensaba, menos quería hacerlo porque aquello significaba iniciar desde 0 al tener meses sin entrenar. ¡Y qué flojera empezar todo otra vez!


Retomando el fitness desde 0

Esa voz en mi cabeza cada vez era más ruidosa.

Luego eran 2 YO debatiendo por una decisión.

Esos debates diarios me drenaban, me dejaban exhausta. Mientras más lo pensaba más me dolía.

Hasta que finalmente volví a tomar acción, y pude volver a sentirme en paz conmigo misma, con la sensación de haber hecho lo correcto.

Debo decir que durante todo ese período (mis inicios y la pausa), jamás me preocupé por hacer dietas. Yo seguía comiendo como siempre lo había hecho, sin prohibirme nada: hamburguesas, pizza, alcohol, y todo lo que el mundo considera como «comida mala», «comida que engorda», «comida que hace daño.»

Esa forma de alimentarme me había funcionado de maravilla, no sentía la necesidad de que fuera de otra manera. Y No por los resultados físicos, sino porque estaba llevando a cabo mi objetivo de sentirme bien con todo lo que hacía sin tener que restringirme nada, o sentir culpa al comer «lo prohibido».


En Febrero del 2020 retomé mi entrenamiento.

Me puse a reflexionar sobre todo el camino recorrido y lo mucho que me había esforzado por estar en donde estaba. No podía ser posible que estando en éste punto me rindiera. Si logré accionar una vez, podía volver a hacerlo ¿no?.

Ya conocía la respuesta a mi pregunta. NO LO PIENSES TANTO Y SÓLO HAZLO.

Y así empecé. Día 1, 2,3, 4…… y me fui de largo hasta el día de hoy.

En éste punto me di cuenta que cuando quieres empezar algo, no debes de pensarlo tanto. Si es algo que realmente quieres hacer entonces, ¡ve a por ello!

Haciendo modificaciones….

A los 2 meses ya le había agarrado el ritmo al entrenamiento otra vez, pero me faltaba algo más. Sentía la necesidad de aprender a estructurar mejor mis rutinas para que me retaran a ser mejor cada día.

Sentí que me faltaba una estrategia porque lo que me funcionó en el pasado, ya no tenía el mismo efecto en mi presente. Al final de cuentas, de eso se trata la vida, de cambiar y mejorar cuando ya no te sientes cómodo en el mismo lugar.

Así que decidí estudiar y certificarme como personal trainer. Si quería hacer las cosas bien, entonces debía invertir tiempo en aprender.

Y así lo hice, me certifiqué como entrenadora personal y ahora sí me sentía con la capacidad de hacer las cosas mejor que antes, con estructura, y base científica, con un por qué y para qué sólido que sustentaran mi visión.


Entrenando con conciencia

En éste punto ya me sentía más cercana a mí. Ya no hacía ejercicios con la finalidad de perder peso. Ahora me ejercitaba porque cada vez que lo hacía me sentía muy bien y esa sensación era lo mejor de todo mi día.

Ya no me saltaba los minutos de calentamiento, ni los de estiramiento. Dejó de importarme el tiempo que me tomaría hacer una rutina y más bien me decidí a disfrutar de ese momento, el único momento que tenía para estar conmigo.

Le quité la energía que le estaba entregando a los peros y a las excusas, y en vez de eso, me enfoqué en aprender la técnica correcta de cada ejercicio, me interesé por aplicar lo aprendido, me centré en motivarme y a escuchar a mi cuerpo cada vez que entrenaba. Todo ésto hizo de mi proceso un viaje más llevadero.

Pasé de ver el ejercicio físico como una solución para cambiar lo que no me gustaba de mí, a tomarlo como una herramienta para mantener mi salud física y mental en buen estado.


Alimentándome con consciencia

Todo el cambio que inició hace más de 2 años, fue desarrollándose de manera paulatina. Y el factor alimentación no fue la excepción….

En éste punto con todo lo que había aprendido, yo ya sabía que el ejercicio físico apenas te aporta un 20% de beneficios en la pérdida de grasa corporal, y que más bien la alimentación es quién se lleva la corona en éste objetivo.

Así es, si quieres perder peso (en grasa), la forma más rápida y adecuada de hacerlo es modificando tu alimentación.

¿Te imaginas mi sorpresa al pensar que debía renunciar a todo lo rico? :=0

El desconocimiento y la desinformación no nos permite ver todo el panorama.

Ventajosamente había tomado un curso básico sobre nutrición, lo que me permitió entender mejor éste proceso para así poder aplicarlo en mí y empezar a alimentarme mejor.

Aprendí que no se trata de lo que comes sino cómo lo haces.

Que la solución no es prohibirte ciertos alimentos, sino de aprender a comer con conciencia.

¿Y Cómo se logra comer con conciencia?

Entendiendo cómo funciona el cuerpo (en su individualidad), sus necesidades y los requerimientos para su óptimo funcionamiento.

Pero más que nada, se requiere de un estudio y análisis introspectivo para reconocer programas mentales que nos tienen sometidos a hábitos poco saludables. Creencias que no nos permiten mantener una mente receptiva y abierta a nuevas soluciones.

Como por ejemplo:

Creer que 2 litros de agua al día es la cantidad que todos necesitamos para hidratarnos. O…

Pensar que debes de alimentarte sí o sí 3 veces al día como nos enseñaron nuestros padres.

Creer que la sopa de la abuela tiene todos los nutrientes que uno necesita para crecer fuerte y sanos.

O que los carbohidratos y las grasas son malas para la salud porque son los alimentos que engordan.

Y así como éstas, muchísimas creencias que mantenemos arraigadas las cuales no nos permiten modificar nuestros hábitos alimenticios.

Por lo tanto, hacer cambios en el estilo de vida que llevamos, básicamente empieza con un cambio de mentalidad, seguido de la acción.


Una vez que comencé a alimentarme mejor, mi composición corporal dio un giro tremendo. Pasé de sentirme estancada (a pesar de que me ejercitaba a diario), a notar un gran cambio en un par de meses.

Alimentarme con conciencia me permitió disminuir mi porcentaje de grasa a un 22%, lo que físicamente se traduce a un cuerpo más definido y esbelto según mi composición.

Pero además de eso, también vi una mejoría en mi tránsito intestinal, menos hinchazón, menos malestar después de ingerir ciertos alimentos, menos fatiga, menos estrés, y mayor sensación de libertad.

Cuando presté más atención a mi alimentación, hice ajustes en cuanto a los alimentos que consumía.

Me di cuenta que estaba alimentándome con productos que prometían ser «saludables» y que en realidad me mantenían estancada y ciega ante una gran verdad.

No todos los alimentos que prometen ser fit, light o bajos en colesterol y grasas, necesariamente lo son..

Eso lo aprendes sabiendo interpretar la tabla de información nutricional de los alimentos.

Desde ese momento cambié mi estrategia alimenticia, y comencé a interesarme más por el contenido nutrimental de mis comidas y de los productos que adquiría. De ésta manera pasé de la imagen A a la imagen B.

Mi viaje fitness

Mi vida fitness en la actualidad

Hoy por hoy me tomo las cosas con más calma. Sigo entrenando todas las semanas, aunque a veces no pueda hacerlo todos los días.

Ya no me frustro por no cumplir con el plan de entrenamiento o alimentación al pie de la letra, porque entendí que hay cosas que simplemente están fuera de nuestro control, y molestarme por ello es una pérdida de tiempo y energía que honestamente prefiero invertir en algo más productivo que quejarme y lamentarme por algo sobre lo cual no tengo poder.

En base a mis rutinas, implementé una estrategia para hacer de los entrenamientos una actividad más divertida, combinando los ejercicios al ritmo de la música para motivarme aún más 😀

¡Entrenar nunca había sido tan entretenido!

Físicamente me encuentro en mi mejor estado corporal como nunca antes lo había estado. He llegado a mi máxima definición y eso, es un gran logro para mí.

Alcancé mi objetivo de ver lo que mi cuerpo es capaz de hacer con esfuerzo, constancia y dedicación; llevando a cabo éste proceso desde un lugar de aceptación y amor.


Ahora voy a iniciar una nueva etapa en mi vida fitness con objetivos y estrategias más estructuradas.

Estaba debatiéndome entre disminuir aún más mi porcentaje de grasa (para definirme aun más), o aumentar mi volumen de masa muscular.

Para ésto le pedí ayuda a una profesional en el tema, quién finalmente me ayudó a decidirme por la etapa de bulk (aumento de masa/hipertrofia muscular).

No te voy a mentir, me da un poco de miedo los resultados porque aquí voy a comenzar a perder mi definición. Pero por otro lado, me entusiasma someterme a un nuevo reto donde tendré que aprender a comer con muchísima más consciencia que antes, ya que debo pesar los alimentos, cubrir mis requerimientos proteicos diarios, entrenar más pesado y cuidar de mi descanso.

Es todo un cambio que me emociona hacer y me pone muy feliz el poder concretarlo.

Sígueme en mi perfil de IG para que puedas ir viviendo junto conmigo ésta nueva etapa de mi vida fitness.


Cómo me siento hoy en día

Feliz de haber dicho que sí a eso que tanto me resistía hacer.

Es increíble el cambio que puedes lograr con una buena decisión.

Pasé de sentirme ajena en mi propia piel, a reencontrarme con mi verdadero yo.

Ahora me siento con más energía y llena de vitalidad. Siento que por primera vez en aaaañooos tengo el control de mi vida, y sé con certeza lo que quiero hacer con ella.

Me siento orgullosa de los cambios que he logrado por mi cuenta, nunca antes me había sentido tan contenta por mis resultados, ¿y sabes por qué? porque jamás me había armado de valor para salir de mi zona de confort.

Me satisface el poder mirar atrás y sentir que tomé la mejor decisión de mi vida. Hoy le doy las gracias a mi yo del pasado por haberse adentrado a lo desconocido con todo y miedo; de no haberlo hecho, ahora no estaría contando ésta historia.

Me siento afortunada por haber creído en mí desde el día 1. Incluso si no lo sentía en mi corazón.

Decidí que quería creer en mí porque si no lo hacía yo ¿QUIÉN?

¿Quién más que yo para impulsarme a hacer lo que siento?

Planté la semilla, aposté y confié que mientras todos los días trabajara en ello, mi confianza crecería en su momento, y con paciencia y perseverancia vería los frutos.

Me siento felíz porque por primera vez logré empezar algo que de verdad me importa, y es en estos momentos en que pienso que todo sacrificio y esfuerzo que he hecho, todo el dolor que he sentido han valido la pena, y ahora sé que eran necesarios para hacerme crecer.

Siento tranquilidad al poder ser capaz de gestionar mis pensamientos y emociones, y de poder escoger cómo quiero sentirme.

Le quité el poder a la ansiedad, la frustración, y al enojo, sentimientos que por mucho tiempo tuvieron el control de mi vida.

Y no es que ya no me enoje, o no me sienta triste algunas veces. Soy humana, y éstas emociones son parte de mi vida, solo que ahora ya no tienen el poder de regirla. Ya no me dejo atrapar por ellas.

Hoy en día me siento con la suficiente confianza de poder mostrarme como soy. Segura de mis capacidades y segura de mi cuerpo a pesar de sus imperfecciones.

soy perfectamente imperfecta

Me hace feliz el poder elegir la ropa que me gusta sin sentirme mal por cómo luce en mí.

Se siente liberador dejar de usar ropa que no me gusta por querer ocultar partes de mi cuerpo por el miedo al qué dirán.

Entendí que la opinión ajena siempre será eso, una opinión AJENA a lo que de verdad yo represento. Y que haga lo que haga, siempre habrá alguien que se crea con el derecho de emitir juicio sobre mí; aquello no debe detenerme jamás.

Me liberé de esas ataduras que pretendían hacerme encajar en un estándar de belleza impuesto por la sociedad, reprimiendo mi verdadera esencia y toda la creatividad que habita en mi interior.

Pero lo más importante, es que ésta forma de vivir trabajó en mí cada día hasta hacerme ver lo valiosa que soy.

Me enseñó a aceptarme con todos mis defectos y virtudes, y a aprender a realizar cambios en mí desde el amor y más no del rechazo por lo que era.

¡Hoy me siento más viva y radiante como nunca antes!


Lecciones que me llevo del fitness

Esto es lo que he aprendido hasta ahora

  • El fitness trabaja tu vida de forma integral: Cuando escoges trazar tu propio camino mediante un cambio importante en tus hábitos, la única manera de hacerlo sostenible en el tiempo es trabajando todo lo que eres. Es decir, no sólo tu cuerpo, sino también tu mente y tu espíritu. Porque todo se complementa, no puede existir lo uno sin lo otro.
  • Los resultados rápidos no existen: Al menos NO desde un espacio de salud, bienestar general y amor.

Someterte a retos limitados en tiempo por obtener un beneficio superficial, te mantiene dando vueltas en círculos una y otra vez queriendo «solucionar» un problema, sin interesarse realmente en tu persona y en todo lo que representas.

  • Las pesas no te harán lucir como hombre: Para lucir como te estás imaginando, hace falta un montónnnn de ajustes, empezando por tu carga hormonal que para nada es la misma que la de los hombres. Y a ésto súmale aaañossss de trabajo, dietas, regímenes que debes seguir para alcanzar ese cuerpo que para nada vas a lograr porque ¡hey! no eres un hombre.

Al contrario de lo que crees, entrenar con peso va a ayudarte a desarrollar fuerza, aumentar tu resistencia, aumentar tu masa muscular de una forma armónica, y a definirte mejor.

Te ayuda a quemar calorías mientras descansas, favorece la pérdida de grasa, fortalece tus huesos y ligamentos, mejora tu resistencia cardiovascular, mejora la calidad del sueño, alivia el estrés y acelera tu metabolismo.

Así que, deja el miedo a un lado y ábrete a la oportunidad de entrenar con pesas, la sensación es realmente satisfactoria 😀

  • Primero aprende a caminar antes de querer correr: Si no estás acostumbrada a ningún tipo de actividad física, lo ideal sería que empieces desde 0. Sin peso extra, con pocas repeticiones, y entrenando de 3 a 4 veces por semana.

Así te estarás cerciorando de aprender, entender y ajustar las rutinas o la actividad que realizas a tu propio ritmo, a tu tiempo. El fitness no es una carrera contra el reloj.

  • Compárate contigo: Las comparaciones son favorables cuando eliges medirte con tu misma vara. Es la única manera de que puedas ver tu progreso y sentirte orgullosa de ello.

Y no solo en el fitness, sino en todas las facetas de tu existencia.

Si lo piensas, es contraproducente que compares tu vida con otros cuando para nada han recorrido el mismo camino que tú, ni tu el de ellos.

Y es que ni siquiera deberías compararte con tus hermanas (os). Tú eres tú. Nadie ha vivido ni experimentado lo que tu. Entonces

¿Por qué lastimarnos y sabotearnos de esta forma?

  • Todos los días tienes una nueva oportunidad de empezar o continuar: Tanto en la vida así como en el fitness, en vez de lamentarte por lo que no hiciste o hiciste mal, por lo que pudo ser y por lo que no, mejor toma esa energía y enfócala en seguir intentándolo, en cambiar el juego.

Cada día la vida nos brinda un nuevo comienzo, toma lo que pasó ayer como una lección para hacer las cosas mejor HOY.

No desperdicies tu presente lamentándote por un pasado que no se puede cambiar, aprovecha tu presente y el regalo de cada día para construir el futuro que deseas.

  • El descanso es igual de importante como respirar: Pasar 3 horas en el gimnasio, los 7 días de la semana, no te ayudará a tener resultados más rápido. Al contrario, vas a someterte a un desgaste mental y físico que a la larga va a perjudicar tu rendimiento y estado de salud.

En el mundo fitness y en la vida cotidiana, el descanso es parte de fundamental de tu existencia. Es el momento en donde pones tu cabeza en orden y te recargas de energía para seguir dándole con todo.

Todos los días te mereces un momento de descanso, ya sea que veas una película, leas un libro, salgas a pasear, o simplemente te quedes mirando el techo, siempre y cuando disfrutes de ese momento.

La mente y el cuerpo también necesitan relajarse. No todo es hacer y hacer y hacer, necesitas un momento para dejarte SER.

  • El ejercicio físico no es un castigo, ni la vía para eliminar la culpa por lo que comiste: «Hoy tengo que hacer 2 horas de cardio para bajar todo el pastel que me comí ayer»

¿Te suena ésta frase?

A mí si….

Y con ésto le estás diciendo indirectamente a tu cerebro que el ejercicio no tiene otra finalidad que el hacerte perder las calorías extras que ingeriste. Por lo tanto, cuando te llegue la chispa de motivación por querer ejercitarte, tu mente te va a decir «Nooo, no hay necesidad de que te esfuerces y sudes hoy si no te has alimentado mal en éstos días»

Si yo no me saco esa creencia de la cabeza, voy a continuar con las mismas actitudes una y otra vez, porque según yo, tengo la solución para liberarme de la culpa, así que puedo permitirme comer lo que quiera y cuanto quiera.

Un círculo vicioso que en el fondo te hace daño y pone en riesgo tu salud física, pero sobre todo la emocional.

  • El cardio no te hace bajar de peso: Esta es una creencia bastante común en el mundo fitness.

Puedes matarte haciendo cardio todos los días y aún así no vas a ver el resultado que esperas.

La vía para perder peso (en grasa) de forma saludable sin perjudicar tu salud, es ingiriendo menos calorías de las gastas al día.

Si no sabes cómo hacerlo, te aconsejo que busques asesoría nutricional, de ésta manera vas a aprender a alimentarte según tus propios requerimientos y cuidando de tu lozanía, mientras llevas a cabo la estrategia para lograr tus objetivos.

  • El que quiere puede: Las excusas sieeeempre van a estar rondando nuestra cabeza cada vez que tengamos las ganas de hacer algo diferente.

A la mente no le gusta la incomodidad, y hacer cosas nuevas le supone un graaaan esfuerzo, así que prefiere camuflar el desgano y la falta de acción con excusas absurdas que no te permiten ver otra realidad.

Si de verdad quieres hacer algo, ¡ve a por ello!, que mientras tengas vida todo es posible.

  • La comida no es mala, ni hace daño, ni engorda: Son nuestros hábitos los que nos llevan a eso, y la falta conciencia en base al estilo de vida que estamos llevando.

Comer a deshoras, no controlar las porciones, comer lo mismo a diario, la falta de actividad física, falta de descanso, son hábitos que nos conducen a una vida sedentaria.

El que me coma una hamburguesa hoy no significa que habré saboteado todo el trabajo realizado, o que mi semana ya se echó a perder.

Pero, si escojo comerme una hamburguesa hoy, una pizza y una bebida gaseosa mañana, unos tacos al siguiente día, y para colmo no hago ningún tipo de actividad física, pues definitivamente a la larga voy a terminar engordando.

¿Sigue siendo culpa de la comida?

  • Aprendí a escoger mejor mis alimentos: Ser fitness no es dejar de comer sino aprender a comer.

Lo ideal sería que nuestras comidas contengan productos/alimentos naturales (vegetales, hortalizas, legumbres, frutas), que no han pasado por un proceso de fabricación, cuyo único ingrediente es lo que ellos mismos representan.

Sin embargo, existe una manera de escoger productos saludables, hechos en fábrica, pero que aún así te aporten los nutrientes que necesitas y no sólo calorías vacías.

La forma de aprender qué producto es mejor que otro, es leyendo la tabla nutrimental y los ingredientes que vienen al reverso de cada alimento empaquetado.

  • No lo puedo controlar todo: Como te dije al principio, el fitness también trabaja mi mundo mental, y poco a poco estoy aprendiendo a soltar.

Lo único que podemos controlar son nuestras reacciones y acciones, lo demás no depende de nosotros por más que nos empeñemos en que así sea.

Mantenerte en ésta postura de querer tener el control por lo que ocurre fuera de ti, nos lleva a caer en la frustración y ansiedad al permitirme estar pensando constantemente en lo mismo sin realmente poder hacer algo al respecto.

Soltar la idea de tener el control, es algo en lo que aún trabajo. A veces me frustro por no tener el dominio sobre el tiempo porque quisiera hacer tantas cosas durante el día, y al no poder concretarlas, me invade una sensación de enfado conmigo misma.

Pero no me daré por vencida, seguiré esforzándome en mejorar ésta área de mi vida, y yo sé que ¡tú también puedes!.

  • Está bien fallar: El fitness no es perfección.

No confundamos la derrota con una caída. Los tropiezos nos dejan grandes lecciones en la vida, y a veces son necesarios para impulsarnos y superarnos a nosotros mismos.

A veces creo que es la vida tratando de sacar lo mejor de ti porque sabe que puedes dar más.

Imagínate a un bebé dando sus primeros pasos. Se cae mil veces y mil veces se levanta. De no hacerlo, no aprendería a caminar nunca.

Así que deja de sentirte mal porque no pudiste entrenar 1 día, una semana o un mes. Deja de culparte por los resbalones que te das en la vida porque son parte del camino.

La única derrota es cuando dejamos de intentar.

  • Los hábitos se trabajan a diario: el fitness engloba un conjunto de hábitos que irás desarrollando mientras te adentres al trabajo interno que haces contigo.

Si quieres cambiar tus hábitos (cualquiera que éste sea), debes permanecer constante y perseverante en practicarlo diariamente hasta que ya lo sientas parte de ti.

Un día, una semana, un mes, no basta para que tu cerebro se reprograme y deje atrás viejas costumbres. Se requiere de trabajo diario y profundo para cambiar patrones que nos conducen a actuar de cierta manera.

¿Es difícil cambiar nuestros hábitos? ¡Por supuesto!, cualquiera que diga lo contrario es porque no ha hecho el proceso.

Pero el que sea difícil, no determina que sea imposible

¿Quieres adoptar un nuevo hábito, una nueva costumbre, una nueva rutina? regálate todos los días unos minutos para trabajar en ello.

  • La culpa no es de nadie, pero la responsabilidad es totalmente mía: Echarle la culpa a los demás por nuestras desgracias, sólo me deja en el papel de víctima. Y quedarme en el papel de víctima significa despojarme de mi poder para cambiar mi vida.

«Es que es culpa de mis padres y por eso soy así»

«Es que no sé cómo hacerlo»

«Es que no tengo dinero»

«Es que, es que, es que»

Demasiados «es ques» en éste mundo. Mejor cambiémoslo por hay que.

«Es que mis padres no me educaron» VS «no me educaron pero ahora hay que aprender»

«Es que no tengo suficiente dinero» VS «No tengo suficiente dinero pero hay que buscar la manera de hacerlo»

¿Ves como cambia la cosa?

el «hay que» te lleva a accionar, mientras que el «es que» me deja en el mismo lugar.

Si de verdad quieres transformar tu vida, empieza por reemplazar éstas palabras y toma responsabilidad por tus acciones, es la única manera de poder avanzar.

  • No siempre tendré ganas de hacer ejercicios: Yo no me levanto todos los días con el entusiasmo de entrenar, no sé si en el mundo fitness exista alguien que sí lo haga.

La mayoría de las veces no quiero ejercitarme porque me invade la pereza. Sin embargo, termino haciéndolo porque la sensación que viene después, supera todo el desgano y la falta de voluntad.

Mantén presente la percepción extraordinaria que siente tu cuerpo y mente luego de ejercitarte, esto te ayudará a armarte de valor para cumplir con tu entrenamiento ya que una parte de ti reconoce que el esfuerzo vale la pena.

Así mismo, habrán veces en que no te sentirás con la energía suficiente para ejercitarte, y está bien, no te sientas mal por ello. Al contrario, toma ese momento para estar contigo y darte mucho cariño.

Pero también debes ser muy honesta contigo para diferenciar la pereza del cansancio.

En ese caso, ponte los zapatos, agárrate el pelo y comienza con 5 minutos de calentamiento suave para ir agarrándole la onda a la actividad del día.

Si luego de los 5 minutos te sientes más despierta y enérgica, entonces dale con todo y termina tu rutina. Pero, si luego de esos minutos de calentar sigues sintiéndote igual, desganada y desmotivada, pues tómate el día que no pasa nada.

  • Escucha a tu cuerpo: Mantente receptiva ante las señales que envía tu cuerpo. Si te dice que no puedes hacer más de 10 repeticiones de X ejercicio, hazle caso. Si sientes que debes descansar, descansa. O si sientes que puedes dar más, hazlo.

Sea lo que sea, siempre escucha a tu cuerpo. No impongas tu orgullo y necedad ante tu seguridad.

  • Acéptate tal y cómo eres: No existe ninguna persona en el planeta igual a ti. Eres única e incomparable, y aunque a veces te cueste verlo, eres un diamante listo para ser pulido.

Eres hermosa por dentro y por fuera, ábrete a reconocer tu valor y lo que representas. Date la oportunidad de amarte tanto como siempre has deseado que alguien mas lo haga.

Acepta tu luz y tu oscuridad ya que ambas son parte de ti. Aquello no te hace menos ni tampoco más que los demás. Sólo te hace ser tu y así eres perfecta (o).

Y cuando empieces a reconocer lo increíble que eres entonces estarás lista para hacer ese cambio que tanto anhelas, una transformación desde el amor.


Este es un proceso que no ha sido fácil, muchas veces quise tirar la toalla y dejar las cosas como estaban porque vivía preocupada del tiempo que me tomaría lograrlo.

Pero luego pensaba, «si dejo de actuar el tiempo igual va a pasar«.

De ésta manera me animaba a continuar porque tenía la certeza de que con cada paso que diera, me acercaría más a mí, a conocerme, aceptarme y amarme.

Y aunque muchas veces no sé hacia donde me dirijo, igual camino porque al menos sé que estoy haciendo algo para no quedarme en el mismo lugar.

Recuerda, la vida es una sola y si no hacemos algo al respecto para vivirla con plenitud, pasarán los años sin que hayamos podido desplegar nuestras y volar.

El cambio está en tus manos, y todo lo que necesitas para llevarlo a cabo ya reside dentro de ti. Ármate de valor para encontrarlo y pemítete ser felíz.


Gracias por haberte quedado hasta el final de ésta lectura. Espero de todo corazón que mi historia de éste proceso fitness ,te inspire a buscar ese cambio extraordinario que mereces.

Te invito a compartir éste post con aquella persona que lo necesite, de seguro hay alguien ahí afuera deseosa de transformar su vida💓

Con todo mi cariño

Mabel..

Siéntete en la libertad de hacerme cualquier pregunta o duda respecto al tema. Yo estaré gustosa de poder ayudarte💓

Puedes contactarme mediante mensaje directo, o visitarme en mi perfil de Instagram…


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